El Señor Tenebroso chilló con aquella voz tan aguda, y Harry también gritó, encomendándose a los cielos y apuntándolo con la varita de Draco:
-¡Adava Kedabra!
-¡Expelliarmus!
El estallido retumbó como un cañonazo, y las llamas doradas que surgieron entre ambos contendientes, en el mismo centro del círculo que estaban describiendo, marcaron el punto de colisión de los hechizos. Harry vio cómo el chorro verde lanzado por Voldemort chocaba contra su propio hechizo, vio cómo la Varita de Sáuco saltaba por los aires -oscura contra el sol naciente-, girando sobre sí misma hacia el techo encantado como antes la cabeza de Nagini, y dando vueltas en el aire retornaba hacia su dueño, al que no mataría porque por fin había tomado plena posesión de ella. Harry, con la infablible destreza del buscador de quidditch, la atrapó con la mano libre, al mismo tiempo que Voldemort caía hacia atrás, con los brazos extendidos y aquellos ojos rojos de delgadas pupilas vueltos hacia dentro. Tom Ryddle cayó en el suelo con prosaica irrevocabilidad, el cuerpo flojo y encogido, las blancas manos vacías, la cara de serpiente inexpresiva y sin conciencia. Voldemort estaba muerto, lo había matado su propia maldición al rebotar, y Harry se quedó allí inmóvil con las dos varitas en la mano, contemplando el cadáver de su enemigo.

...Y desde entonces han pasado 50 años...
50 años flotando en un abismo sin forma...
...nada arriba, nada abajo...
tan sólo pena, olvido y
dolor
Cuando creí que todo por lo que había estado luchando todos estos años, por la inmortalidad, iba a fracasar, encontré una lejana solución. La puerta del inframundo se volvió a abrir por unos series especiales, unos seres que se hacían llamar Souls Reaper. Y gracias a ellos pude volver a este mundo terrenal, pero de forma incorpórea.
Intenté ponerme en contacto con los pocos de mis seguidores que seguían con vida, mas mis llamadas fueron inaudibles. Y desde entonces, cual alma en pena, me pasé susurrando en todos vuestros oídos, viendoos dormir, leyendo vuestros pensamientos, interpretando vuestros deseos más anhelados. Todos oísteis, pero muy pocos escuchásteis lo que tenía que deciros:
...poder...
...dinero...
...fama...
YO podría daros... TODO

Aquellos que supieron elegir de forma correcta me siguieron y comenzaron a reunirse en diversas partes de nuestro país. Y de esa forma renacieron los ya conocidos MORTÍFAGOS. Pero aún no eran temidos, la gente los consideraba freakys, raros... mas estaban labrándose una reputación.
Poco a poco conseguí engatusar otras mentes y abarcar un amplio círculo que cada vez se extendía y alargaba sus brazos inundando de tentaciones y corrompiendo más y más adeptos. Pero es el momento de actuar. El momento de comenzar la partida: las cartas están sobre la mesa. Alquimia, magia y algo de nigromancia harán que... vuelva a la vida.
TEMED INSENSATOS, PUES ESE DÍA ESTÁ POR LLEGAR